labores de septiembre

...¡¡Llega
la primavera!!...
El
mes de septiembre llega con temperaturas un poco más altas y cada
día un poco más de sol. Comenzamos a disfrutar de nuestros
jardines y a brindarles más cuidados después del receso
invernal. Es hora de comenzar a salir a nuestros jardines y aportarles
todos los elementos que necesita para mantenerse sano y hermoso.
El
Pasto:
El pasto se debe cortar y desmalezar una vez por semana, ya que ha salido
de su receso de invierno. Es el momento de realizar resiembras o siembras,
pero con una cantidad mayor de la habitual de semilla para asegurar una
buena germinación. Si la temperatura se mantiene baja, la tierra
que debe aplicarse para tapar la semilla debe ser mayor; si por el contrario
comienzan a subir las temperaturas, entonces podremos usar menos tierra
porque la semilla no va a sufrir con las heladas.
Las
plantas:
Debemos continuar con la eliminación y limpieza de ramillas secas
en todos los arbustos, especialmente azaleas y camelias. Además
:
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Podar la flor de la pluma hacia fines del mes para limpiarla y sacarle
ramillas y flores secas. En esta época está en flor y llenándose
de ramillas secas que ensucian mucho y afean a la planta, por lo que resulta
fundamental eliminar todo lo seco y mantener limpia la tierra bajo ella.
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Fertilizar los grupos arbustivos con Salitre potásico en la tierra
y algún abono de algas en su follaje. Con esto activaremos su crecimiento
y aumentaremos su brotación. Debemos recordar que después
de aplicar el Salitre debemos regar fuerte para evitar que se queme la
planta, y esta fertilización no debe hacerse en horas de calor.
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Realizar podas de formación en los setos como ligustrinas y mioporos.
También en stenocarpo, ciprés macrocarpa y crategus. Luego
fertilizar. Estas podas de formación pueden ser para mantenerlos
rectos y formales o para mantener un crecimiento sano eliminando brotes
para favorecer que crezcan más tupidos. Muchos de ellos gastan
toda su energía en crecer hacia arriba y pierden el follaje, por
lo que es importante eliminar esos nuevos brotes para que la planta se
dedique a generar brotes bajos que aumenten su follaje.
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Se deben azufrar las rosas y controlar los pulgones que comienzan a proliferar
lavando el follaje con algún detergente orgánico. Se deben
eliminar todos los brotes que estén apareciendo hacia el centro
de la copa y los chupones que aparezcan desde la base de la planta. Esto
último es fundamental para mantener no sólo la estética,
sino también su sanidad y la belleza de la variedad injertada.
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Mullir con horqueta el terreno de grupos arbustivos para soltar y eliminar
malezas que comienzan a activarse. Debemos recordar que en primavera TODAS
las plantas activan su crecimiento, y las malezas no son la excepción.
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Hacer mugrones de flor de la pluma, gomeros, cissus, clemátide
y filodendros. En nuestro capítulo de “Plantas de Interior”
existe una explicación de cómo hacer estos mugrones para
lograr una planta nueva o robarle a alguna amiga esa planta que tanto
le envidiamos sin hacerle daño.
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Cambiar maceteros y cambiar la tierra de las plantas de interior. Si la
planta no crece y sus hojas están con bordes oscuros y amarillentos,
entonces puede ser que nos esté pidiendo a gritos un cambio. El
macetero debe ser un poco mayor que el anterior, con cambio de una parte
de la tierra de hojas, pero teniendo cuidado en no dejar sus raíces
completamente desnudas.
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Las plantas ácidas (azalea, camelia, daphne, fucsia, rododendro,
etc.) pueden fertilizarse con urea puesta en su base: no más de
una cucharada por planta antigua, si es planta nueva debe ser una cucharadita
pequeña. La urea debe cubrirse con tierra ya que se transforma
en amoníaco y se evapora, además, la urea se demora en estar
biodisponible para la planta por este proceso largo de transformación.
Luego se aplica una dosis de fierro en el follaje.
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