cabello de ángel (cuscuta sp.)
La cúscuta o cabello de ángel (Cuscuta spp.) es una planta parásita reportada por primera vez en el país a mediados del siglo
pasado, cuando el botánico Claudio Gay, en sus primeros estudios, indica la existencia de 5 especies.

La cúscuta, al estar desprovista de clorofila, es considerada como una parásita obligada, y como tal está clasificada como
planta Holoparásita, es decir, que para completar su ciclo requiere de un huésped.
El control de esta planta parásita está supeditado a un número limitado de herbicidas,
cuyo efecto no es del todo satisfactorio, ya que deben ser aplicados en forma repetida y con altos costos. El herbicida puede matar también a la planta que la hospeda, por lo que sólo deben ocuparse herbicidas de contacto (jamás sistémicos) y si es factible aplicarlos con brocha y fumigador local para evitar dañar a la planta que queremos rescatar.
Su control más común es mecánico, extrayéndola con las manos desde el hospedero cada vez que aparezca.
Ciclo de vida
El ciclo de vida de esta planta consta de dos fases, una que ocurre en el suelo, al estado de semilla, y otra
que corresponde al estado parasítico propiamente tal, cuando se ubica sobre los tallos y hojas del hospedero, extrayendo agua, sales y
todo el nitrógeno y carbono que necesita para sus procesos vitales.
La cúscuta se reproduce exclusivamente por semillas, las que produce en grandes cantidades durante todo el verano. La cantidad
de semillas producidas y el largo del período reproductivo es una de las características que diferencia una especie de otra. Una
vez deshidratada la semilla, éstas entran en un estado de receso, aspecto que puede permitirles permanecer viables
por largos períodos. Se indica, por algunos autores, que la cúscuta puede permanecer viable en el suelo por períodos superiores a 30
años.
